El pasado viernes 17 de abril nos dejó María G. Souto Figueroa, Marita para todos los que tuvimos la suerte de conocerla. Y con su partida no solo despedimos a una investigadora brillante, sino a una figura irrepetible del termalismo, una mujer que ensanchó los límites de su tiempo hasta convertirse en una presencia imprescindible en nuestra comunidad. Con un carácter inconfundible, vivió la vida como quiso, siempre fiel a sí misma.
Hablar de Marita es hablar de conocimiento, de rigor científico y de una curiosidad incansable que la acompañó hasta el final. Su vocación por el termalismo nació durante sus estudios de Ciencias Químicas y se consolidó con una tesis doctoral que hoy sigue siendo referencia: un estudio exhaustivo de las aguas termales y mineromedicinales de la provincia de Ourense, reconocido por su valor científico, su metodología impecable y la singularidad de sus conclusiones.



Pero Marita fue mucho más que su obra. Fue una mujer excepcional en todos los sentidos. Maestra, diplomada en Nutrición y Dietética Humana, licenciada en Farmacia y doctora en Ciencias Químicas; además, catedrática de Física y Química. Una trayectoria académica extraordinaria en una época en la que abrir camino no era sencillo para una mujer, y menos aún compaginándolo con una familia numerosa.
Marita fue un ejemplo rotundo de cómo romper el “techo de cristal” en una época en la que parecía imposible. Lo hizo sin alardes, con naturalidad, guiada por la determinación y la coherencia.
Su trayectoria profesional es tan extensa como sólida: investigadora, docente, autora de obras fundamentales para comprender el termalismo gallego y español, participante activa en foros nacionales e internacionales y reconocida en múltiples ocasiones, entre ellas con la Medalla “Dr. Paul Couterier” en Francia. Su trabajo contribuyó a poner en valor las aguas mineromedicinales desde una perspectiva científica, pero también cultural y humana.
Si algo definía a Marita era su capacidad de unir ciencia y sensibilidad. De entender el agua no solo como recurso terapéutico, sino como parte esencial de la identidad de un territorio. Galicia, su Galicia, fue siempre su inspiración y su bandera, descrita con emoción, precisión y un profundo amor.
Hasta el final, su inquietud investigadora permaneció intacta. Nuevos estudios, nuevos proyectos, nuevas preguntas. Marita nunca dejó de avanzar, de explorar, de aportar. Esa es, quizás, una de sus mayores enseñanzas.
Desde la Asociación Iberoamericana de Termalismo y Bienestar, de la que era socia, y Tribuna Termal, donde formaba parte del consejo de redacción, queremos expresar nuestro más profundo pesar por su pérdida, pero también nuestro inmenso agradecimiento por todo lo que nos deja. Ambas entidades tuvieron, además, el privilegio de rendirle en vida un merecido homenaje, porque siempre hemos creído que el reconocimiento debe darse cuando puede ser compartido y sentido.



Marita el día del homenaje rendido por la Asociación Iberoamericana de Termalismo y Bienestar, de la que era socia, y Tribuna Termal,
A nivel personal, quien firma estas líneas, Teresa Pacheco, ha tenido la fortuna de conocer a Marita durante más de veinte años. Un tiempo en el que, además de admirar su trayectoria profesional, ha aprendido a valorarla profundamente como persona. Los viajes compartidos por distintos países siguen siendo hoy un reflejo de su carácter: valiente, curioso, decidido y sorprendente. Marita tenía la extraordinaria capacidad de desenvolverse en cualquier lugar, sin importar el idioma o el contexto, y de lograr siempre aquello que se proponía.
Su último reconocimiento fue su incorporación como Académica de Número en la Real Academia Europea de Doctores Europeos.
Quienes la conocimos sabemos que su huella va mucho más allá de sus méritos profesionales. Marita tenía una personalidad única, capaz de sorprender, de enseñar y de abrir caminos, incluso en los contextos más inesperados.
Ahora la despedimos con tristeza, pero también con admiración y cariño.
Porque hay personas que no se van del todo.
Y Marita, sin duda, es una de ellas.
